miércoles, 31 de diciembre de 2014

Sobrevivir


Él yace exánime en mis brazos. Ya no verá este nuevo día. Estos árboles y esas montañas. Pero lo que más me duele no es su muerte… Es sobrevivirle.

martes, 23 de diciembre de 2014

La caza de la ballena blanca



Pasos apresurados en cubierta le hicieron levantar los ojos del libro que dejó a un lado precipitadamente. Saltó del lecho y salió del camarote para lanzarse a la escalera que ascendía.

—¡Allí sopla! ¡Allí sopla! … ¡Una joroba como montaña de nieve! ¡Es Moby Dick!

Su vista se posó en la espalda del capitán que se erguía en proa sobre su pierna de madera. La caza había comenzado.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Ojo por ojo


Había encargado a un artista reproducir en pequeño formato el gran cuadro que mostraba a su hija antes del bombardeo. Y sería lo último que verían sus ojos cuando estrellase el zepelín contra la residencia del culpable del ataque. Ya no le quedaba nada que perder, salvo la vida, y la iba a entregar gustoso para acabar con el asesino de su hija y de tantos de sus conciudadanos.

Las alarmas antiaéreas atronaban sus oídos, pero ya era tarde para detenerle. Si le destruían caería sobre el palacio presidencial.

Allá abajo una niña miraba al cielo y en sus brazos se revolvía un gatito. La historia volvía a repetirse.