Él yace exánime en mis brazos. Ya
no verá este nuevo día. Estos árboles y esas montañas. Pero lo que más me duele
no es su muerte… Es sobrevivirle.
Blog personal que recoge mis pequeños relatos y algún que otro intento literario.
miércoles, 31 de diciembre de 2014
martes, 23 de diciembre de 2014
La caza de la ballena blanca
Pasos apresurados en cubierta le
hicieron levantar los ojos del libro que dejó a un lado precipitadamente. Saltó
del lecho y salió del camarote para lanzarse a la escalera que ascendía.
—¡Allí sopla! ¡Allí sopla! … ¡Una
joroba como montaña de nieve! ¡Es Moby Dick!
Su vista se posó en la espalda
del capitán que se erguía en proa sobre su pierna de madera. La caza había
comenzado.
miércoles, 10 de diciembre de 2014
Ojo por ojo
Había encargado a un artista reproducir en pequeño formato
el gran cuadro que mostraba a su hija antes del bombardeo. Y sería lo último
que verían sus ojos cuando estrellase el zepelín contra la residencia del
culpable del ataque. Ya no le quedaba nada que perder, salvo la vida, y la iba
a entregar gustoso para acabar con el asesino de su hija y de tantos de sus
conciudadanos.
Las alarmas antiaéreas atronaban sus oídos, pero ya era
tarde para detenerle. Si le destruían caería sobre el palacio presidencial.
domingo, 23 de noviembre de 2014
Blue Night
—Espero que no lleves mucho esperándome —dijo ella mientras abría ligeramente su gabardina para mostrarle que no llevaba nada debajo.
Como respuesta él la empujó suavemente hasta un callejón en penumbra y terminó de abrirle la gabardina mientras besaba su cuello y deslizaba la lengua hacia sus pechos.
La calle estaba desierta. Nadie escuchó los gemidos de placer, ni escuchó sus jadeos acelerados poco antes de llegar al clímax. Tampoco llegó a oídos de nadie el crujido del cuello de la chica rompiéndose cuando él se derramó dentro de ella.
Nunca me he sentido muy cómoda con esta temática, pero tampoco huyo de ningún reto. Una amiga me preguntó si sería capaz de hacer un micro con temática erótica y, bueno, esto es lo que surgió.
viernes, 21 de noviembre de 2014
La partida
Observaban con tristeza las columnas de vapor que surgían de las chimeneas mientras las bielas y los engranajes comenzaban a despertar y los operarios se apresuraban a comprobar los motores. El puerto se había convertido en un hervidero de personas atareadas. Se miraron.
—¿Me escribirás? —le preguntó ella.
Él levantó la vista al cielo con resignación.
—Te repito que en Marte no hay oficina de correos.
—La verdad es que ya no me quieres —se quejó ella mientras observaba lánguidamente cómo ascendían hacia el cielo los barcos de propulsión a vapor.
Un intento steampunk después de haber acudido a la EurosteamCom de Zaragoza. Es difícil tratar el tema en un microrrelato sin caer en los tópicos :/
sábado, 1 de noviembre de 2014
Cualquier noche
Los lloros del niño rasgaron el
silencio de la noche. No tardó en encenderse una luz en respuesta y su madre se
acercó a la cuna.
—¿Qué ocurre, cariño?
El pequeño dejó de llorar y fijó sus
ojos en ella.
—Vamos, no llores más.
Se inclinó para cogerlo, pero se
detuvo unos segundos y giró su cabeza para mirar tras ella. Creía haber notado
a alguien allí, pero sólo encontró oscuridad. Volvió a agacharse y miró al
pequeño que seguía silencioso, pero inquieto.
—No hay nada que temer, mamá está aquí.
Un
escalofrío le recorrió la espalda y vio al niño mirar más allá de ella con los
ojos fijos. Un susurro como una larga inspiración y un aliento frío le acarició
la nuca. La luz se apagó y un bulto cayó al suelo con estrépito. El niño volvió
a llorar, pero ya nadie fue a consolarle.
Este micro lo presenté a un concurso, pero sólo consiguió quedarse entre los 10 mejores de 150. Seguiremos intentándolo.
Venganza
Les arrancaste los ojos, les pintaste la cara, les quitaste
las piernas, los brazos. Y ahora te condenaron a bailar para ellos sin
descanso, hasta que tus pies ensangrentados no te respondan y caigas
mortalmente rendida. Esa será su venganza.
Surgió en una noche de halloween cuando ya había apagado la luz para irme a dormir. Tuve que volver a encenderla para escribirlo. Fue un rapto, de ahí la brevedad del micro. Creo que ha sido el más corto que he escrito hasta ahora.
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