Galería de personajes

martes, 11 de octubre de 2016

Reseña de "Matadero cinco" de Kurt Vonnegut



“Matadero cinco” es una novela de Kurt Vonnegut. La narración está construida a base de retazos sin un orden. La excusa del autor es la posibilidad involuntaria que tiene el protagonista de viajar en el tiempo. No puede controlar estos viajes, lo que hace que él mismo se sienta confundido, como puede pasarle al lector. El protagonista (Billy Pilgrim) pasa por los sucesos de su vida como si no fueran con él, como si le estuvieran pasando a otra persona. No siente emoción o, al menos, es lo que parece. Como si fuera un mero espectador de su propia vida y de todo lo que sucede a su alrededor. Muy apropiado el apellido del mismo. Es un “peregrino” que viaja por el mundo, pero que no tiene un final determinado de dicha peregrinación. Y lo que sucede a su alrededor, entre otras cosas, es su vida como prisionero de guerra en manos de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y el terrible bombardeo de Dresde. Pero ni el autor, que también se incluye en la narración como uno de los soldados que comparten el cautiverio con Billy, ni el propio protagonista nos muestran claramente lo que piensan de ello. Lo comentan, pero no juzgan. De ahí la frase tan repetida de “así era”, sin más,  y como si nada pudiera cambiar hiciéramos lo que hiciésemos. Tal vez siguiendo las lecciones de los tralfamadorianos, extraterrestres que abducen al protagonista, quienes le explican que la vida es momentos ya establecidos. Momentos que no podemos cambiar, aunque sepamos que van a suceder. Por eso Billy Pilgrim no trata de advertir de las muertes o los desastres que suceden a su alrededor. Pero esto no le causa desasosiego, sino que lo deja discurrir. Quizá porque comprende la teoría de los tralfamadorianos.

La lectura de esta obra me ha parecido bastante caótica y la actitud de dejadez del protagonista solo ha conseguido que yo misma me distanciase de lo que estaba leyendo. Se muestran escenas muy duras, pero todas están vistas desde una perspectiva alejada de la misma. Por alguna razón he recordado a Valle-Inclán y su teoría del esperpento. Para éste, el autor puede tomar tres perspectivas con respecto a sus personajes: de rodillas, con lo que nuestros personajes serán vistos como héroes; de pie, donde nos consideraremos iguales a nuestros personajes; y desde arriba, donde el titiritero ve a los personajes como muñecos, seres inferiores que le causan risa. Pero a Vonnegut no le causan risa, simplemente los ve pasar, en peregrinación, tal vez simplemente con una sonrisilla sardónica. Se ha hablado de que es una obra antibelicista, pero esta actitud parece salir de los que la leen, no del propio libro porque, como bien dice Billy Pilgrim: “así era”.

sábado, 1 de octubre de 2016

Reseña de The Precinct

Vamos a mover un poco esto. Iré poniendo alguna reseña de los libros y cómics que me vaya leyendo. Y comienzo con una temática que me encanta.



“The Precinct” es un cómic de temática steampunk de Frank J. Barbiere (http://www.atlasincognita.com) y Crizam Zamora. Y qué mejor marco que el steampunk para mostrar el choque entre la tradición y la tecnología. Este es el motor que recorre los cinco números que componen este hilo argumental. Al final del cual parece que nos está sugiriendo que habrá continuación.

La historia se abre y se cierra con el mismo personaje, un mendigo que se encuentra en las calles de Gran Ciudad. No se han ocupado de ponerle un nombre muy rebuscado, pero gracias a eso nos hacemos pronto idea de dónde se va a desarrollar la acción. Tal vez recordando a la Gran Manzana a la que tanto se asemeja esta Gran Ciudad.

Posteriormente nos presenta a uno de los personajes principales, el policía detective Mortimer Hill; al que vamos conociendo más en profundidad gracias tanto a sus acciones y diálogos como a través de varios flashback a lo largo de la historia. El personaje no nos sorprende demasiado. Un policía duro con barba de varios días, solitario y con un sentido del deber que le lleva más allá de toda razón y lógica. Frente a él, porque este cómic se caracteriza por el enfrentamiento entre contrarios, tendremos a la acólita de la Academia Alquímica, Josephine Winters, con la que deberá trabajar a pesar de que son completamente opuestos. La bella y la bestia, podríamos decir. No es algo original este enfrentamiento porque es un tema demasiado trillado tanto en literatura como en cine. No desvelo nada si digo que terminarán acercando sus posturas y colaborando para desentrañar el caso. Estos dos personajes encarnan las dos posturas de las que antes hablamos: la modernidad, con sus avances técnicos, y la metafísica, con su magia. Incluso en el propio aspecto de los dos protagonistas queda bien ejemplificado ambas posturas. Sobre todo en el caso del policía que posee un brazo mecánico, con lo que se introduce un nuevo tema steampunk: los protéticos, los mestizos que participan de su naturaleza humana y mecánica. Lo que les favorece en determinadas circunstancias. Estos protéticos van contra todo lo que defiende la Academia Alquímica. Ellos abogan por la naturaleza y sus dones. Por su parte ella, con su capa con capucha que nos recuerda a la indumentaria típica de un mago, encarna los poderes sobrenaturales.

La ambientación está cuidada con muchos elementos de la estética steampunk: el humo que sale de las chimeneas de los edificios, de los coches, de la maquinaria; los relojes; los dirigibles. Y también encontramos referencias a Verne (con Jules, el gato del detective Hill) y al monstruo de Frankenstein. Los dibujos son bastante buenos, pero la caracterización de dos personajes (Mortimer Hill y el Archiduque) es tan parecida que puede llegar a confundir en algún momento a lo largo de la narración.


La acción se va desarrollando rápidamente. A veces incluso demasiado, con algunos saltos que hacen pensar que nos hemos perdido algo o hemos dejado de leer alguna viñeta. Una muy clara es el paso del primer número al segundo que te obliga a mirar de nuevo el final por si te olvidaste de algo. Además, el lector termina teniendo más pistas que los propios protagonistas gracias a primeros planos, lo que hace que se pierda un poco la intriga. Pero, en general, es un cómic entretenido. Sobre todo, para los que nos gusta el steampunk.

martes, 17 de mayo de 2016

Obras en casa

—Hola, cariño. ¿Ya ha venido el escayolista? ¿Le has advertido que, o lo deja en condiciones de una vez, o tomaremos medidas?
—Sí, ya está. Voy a recoger los restos que ha dejado.
—Vale, nos vemos.

Ana colgó el teléfono y recogió la bolsa de basura del suelo. Tenía que recoger los restos del escayolista: aquí un pie, allá una mano…



Vuelvo a coger con ilusión el bolígrafo y, mientras aumentan las palabras del relato largo que estoy escribiendo, aprovecho para retomar los microrrelatos.

domingo, 21 de febrero de 2016

Trinqueta

Desapareció “el poder de tres”. Las hermanas abandonaron la lucha y ahora los demonios recorren las calles con libertad. Solo la casa permanece libre de ellos.

Una cara asoma por la ventana de la planta baja. Mira con tristeza el exterior. Nada puede entrar en la casa. Está a salvo. Pero nada puede salir de ella. Ni hoy ni nunca. Por toda la eternidad.


lunes, 2 de noviembre de 2015

Buenas noches

Duerme, mi niño, y sueña con mundos en los que no te teman los humanos como el que estrujas junto a tu pecho.



Después de un tiempo sin escribir microrrelatos, los retomo con pocas palabras.

domingo, 26 de julio de 2015

Locura juvenil

Los hombres solo vieron una luz brillante que se precipitaba al río mientras el día declinaba. Al acercarse, descubrieron cuatro caballos blancos que pugnaban por salir a tierra y, a lo lejos, un resplandor como si el sol ardiese sobre las aguas. Al mismo tiempo, Helios miraba con tristeza el cauce del Erídano donde su hijo Faetón había perdido la vida.



Por alguna extraña razón me acordé del carro de Helios al ver la imagen.

domingo, 19 de julio de 2015

¿Sueñan las máquinas?

Los pétalos mecánicos giraban y eso la hacía sonreír esperanzada. Sentía el viento de la tormenta con cada impulso. El juguetero observaba su creación expectante. Estaba seguro de que esta vez lo conseguiría, la muñeca lograría elevarse. Un nuevo impulso de sus piernecitas consiguió que los pétalos siguiesen girando y que sus pies flotasen en el aire. El hombre sonrió.

—Lo conseguí, hija mía —dijo triunfal—. Ahora podrás volar hasta el cielo.


Un pequeño homenaje a Philip K. Dick añadiéndole un toque steampunk.