Galería de personajes

viernes, 7 de abril de 2017

Reseña de "Escamas" de Rachel Hartman




He tardado en ponerme a escribir la reseña de “Escamas” porque no tenía muy clara mi opinión. Comencé esta segunda parte con grandes expectativas debido a la sensación que me había dejado “Seraphina” y mi convicción de que Rachel Hartman era una gran escritora de fantasía. No me malinterpretéis; la sigo considerando una de las mejores de esta época. El final del libro es lo que me ha dejado esta sensación de perplejidad y mi indecisión a hablar de él.

La historia se inicia después del fin de la primera parte. Era lógico que comenzase así porque ya nos lo dejó bien claro. A lo largo de la novela he vuelto a disfrutar de los personajes bien definidos y de la coherencia de la autora. Todo iba muy bien hasta el final, cuando la autora parece que tenía ganas de terminar y se ha sacado de la manga un “deus ex machina” (que se podría haber ahorrado) y se ha ventilado el final con cuatro ideas y dos conclusiones, dejándome con una sensación de estafa como si me hubieran robado el final de la historia. Hubiera aceptado que hubiese terminado mal; era una de las opciones, pero ese “pues vaya” que se me ha escapado no ayuda a una novela que se estaba desarrollando muy bien. Echa por tierra todo el trabajo que, hasta ese momento, había realizado la autora. Y me sabe malo porque volvía a considerar esta segunda parte como un libro estupendo, pero ha sido como si a la autora se le fueran las ganas de escribir; como si una mano ajena hubiese tratado de terminar el libro. Y lo peor de todo es que, a pesar de ser un libro estupendo, ese final ha conseguido que no sepa qué decir sobre él. Me gustó cómo resolvió (o medio resolvió) el triángulo amoroso, pero cuando se necesitaba un clímax en la historia para llevarnos hasta el final, simplemente  se desinfló.

Por eso no sé qué decir. Una historia estupenda arruinada por un final soso. Podría decir que se leyese la primera parte y luego se dejase el final de la segunda parte a nuestra imaginación. Quizá sí debería decir eso.

lunes, 13 de marzo de 2017

Reseña de "La máquina del tiempo" de H.G. Wells



Cuando quiero reseñar estos clásicos me encuentro con un problema: o lo he leído adaptado para jóvenes en aquellos clásicos de Bruguera, o he visto alguna adaptación cinematográfica. Y en este caso se trata de lo último, y por partida doble. No he podido dejar a un lado la película de 1960, con lo que toda la lectura la he realizado a través de los ojos de Rod Taylor. Es curioso que, después de tantos años, recuerde más esta versión que la más moderna de 2002, tal vez por la impresión que dejó en mí aquella película cuando era pequeña. Sabía lo que iba a suceder y leía casi precipitadamente para alcanzar el momento en el que se enfrenta a los morlocks, pero no por conocido he dejado de sufrir leyéndolo.

Intentando alejarme de esta visión, vuelvo a retomar lo que ya pensé con Jules Verne: que lo que más me gusta de este tipo de novelas es la capacidad que tienen sus autores para proyectarse hacia el futuro (en este caso literalmente) y tratar de explicar avances tanto tecnológicos como, en este caso, sociales. Wells reflexiona ante el progreso social de su época para buscar posibilidades. Hubiera sido interesante si no hubiera saltado tantos años en el tiempo y hubiera intentado imaginar nuestra sociedad actual, aunque su visión fatalista de hacia dónde llevaba la evolución no creo que nos hubiese dejado bien parados. No parece tener mucha confianza en el género humano, a diferencia de Verne. Tal vez porque este último no tuvo tan en cuenta la sociedad como la tecnología.

Poco más se puede decir de la novela sin caer en temas ya tratados por especialistas. Un libro fácil de leer, sin las especificaciones y digresiones que veíamos en Verne y que, por ello, sentimos más cercano a nuestra propia época a ese personaje del Viajero a través del Tiempo.

domingo, 12 de marzo de 2017

Reseña de "1280 almas" de Jim Thompson




Jim Thompson o al menos “1280 almas”, ya que es el único libro del autor que he leído de momento, no es apto para mentes constreñidas por la idea de lo “políticamente correcto”. Este libro no lo es. El protagonista, Nick Corey, es un antihéroe, es todo lo contrario de lo que podríamos esperar… o tal vez no esperábamos que fuese un héroe ni siquiera desde el principio. En ese principio encontramos a un vago e indolente agente de la ley que vive en un pueblucho de 1280 almas, aunque entre estas almas no estén contados todos sus habitantes, por las razones de las que nos habla uno de los personajes en la novela. Este “modélico” agente de la ley se encuentra sometido a su mujer, a los macarras del burdel, al sheriff de un pueblo cercano, a las autoridades… casi, casi a todas las almas de Potts County. Por eso sonreímos cuando se autoproclama como una especie de donjuán. Es zafio, poco inteligente y nada valiente… o tal vez solo sea una fachada para conseguir mantenerse en su puesto no haciendo nada, que es lo único que sabe o parece saber hacer. Sus intentos para mantener ese “statu quo” nos parecen, en un principio, casi infantiles, aunque consigue su objetivo y, encima, ganarse un posterior aliado. Así que con esa conducta infantil y sometida nos comienza a cautivar hasta que descubrimos su mente maquiavélica y su nula moral, aunque lo hace de una manera tan descuidada que no sabemos si hace un esfuerzo real para que las cosas cambien. Pero en este momento de la novela en la que comenzamos a intuir su juego, ya hay algo en él que nos atrae y, a pesar de sus actos, descubrimos que nos estamos uniendo a él en su venganza. En el camino pierde esa “inocencia” que ya no sabemos si era fingida o no, para descubrir a un hombre nuevo con una sola idea en la cabeza, continuar como al principio después de conseguir librarse de todos los obstáculos que pueden impedir su tranquilidad. En un momento dado podríamos creer descubrir cierta ideología en sus acciones, pero esa idea pronto se desvanece; su único dios es él mismo, aunque parezca que ni él mismo lo sepa, ni sepa hacia dónde camina. Solo sabe que quiere continuar del mismo modo que había comenzado, caiga quien caiga y de la manera en que caiga y deje de ser un impedimento. Durante toda la novela creemos que son los demás los que van llevando a Nick a hacer lo que hace, pero no es así; ese paleto de pocas luces no es lo que aparenta.

Una lectura que hay que comenzar con la mente muy abierta y sin tratar de juzgar al personaje, solo seguirle en sus pasos hacia ningún sitio, o mejor dicho, hacia el “no cambio”, aunque el final abierto nos deje con la duda de si las cosas volverán a ser iguales después de haber cambiado.

Reseña de "El castillo en el aire" de Diana Wynne Jones


Después de haber leído “El castillo ambulante” esperaba más de ese nuevo libro. No sé si llamarlo segunda parte o cómo llamarle. Algunos de los personajes de la primera aparecen casi al final y he de decir que, para mí, fue la parte más interesante y que más me gustó. No porque le resto de la novela no fuera buena, es que ya conocía la historia y no me dijo nada nuevo. Hasta que no abandonó el relato original de “Las mil y una noches” (porque esa es la historia que la autora nos está contando hasta bien entrado el último tercio del libro), no parecen tomar consistencia los personajes. Son estereotipos y solo continué su lectura por el buen sabor de boca que me había dejado el primer libro de la saga de Howl. Cuando la autora se aleja de ese cuento oriental es cuando los personajes parecen individualizarse.

Poco más puedo decir del relato, solo que tal vez aquellos que no conozcan la historia puede que disfruten de ella desde el principio. En mi caso no ha sido así porque sentía como si estuviese releyendo el mismo libro. Algún personaje conseguía volver a atraer mi curiosidad, pero al tratarse de personajes secundarios, este interés no duraba mucho porque desaparecían del escenario. Incluso cuando la historia ha comenzado a desviarse, ciertas insinuaciones de la autora me han llevado a descubrir la sorpresa antes de que se desvelase. Así que este libro ha pasado sin pena ni gloria por mis manos.

domingo, 26 de febrero de 2017

Reseña de "El silencio de la ciudad blanca" de Eva García Sáenz





No me gusta que me tomen el pelo. Agradezco que el autor me haga partícipe de la historia, sobre todo si se trata de un thriller o de una novela policíaca, pero no me gusta que me engañen. No me gusta que me dé falsas pistas que ni siquiera el protagonista esté dispuesto a seguir. Es como si fuera montando el caso conforme va escribiendo y parezca que no sepa a quién echarle el muerto, literalmente. Y, además, que lo haga tantas y tantas veces que la novela se eternice y la historia termine por tornarse aburrida. Sí, reconozco que el final e incluso mucha de la historia resulta interesante, pero tantos giros de la investigación, tantos callejones sin salida terminan cansando. El libro, para mi gusto, hubiera quedado redondo sin todo eso. Además parece tener como dos momentos de composición. El comienzo parece haber sido escrito por otra persona distinta a la que escribe hacia el segundo tercio de la novela. Los personajes en esta primera parte se muestran planos y los diálogos irreales. Hay momentos en los que parece que hablan para la galería, como en el teatro clásico, contando y explicando cosas que deberían ser muy conocidos por los implicados, como los métodos policíacos en conversaciones entre policías que se detallan demasiado; no es creíble que se tengan que explicar cosas que están realizando continuamente, a no ser que se hiciese para alguien ajeno a este mundo, como el lector. Tampoco las minuciosas descripciones sobre investigación o perfiles de asesino que entenderían que nos los mostrasen si la conversación se realizase con alguien lego en la materia.

Conforme avanza la novela parece que se han cuidado las interacciones entre los personajes, pero no por ello ganan profundidad. La relación tipo “El silencio de los corderos” tampoco es muy original: un mentor encarcelado y un alumno policía. La autora llega incluso a descubrir sus cartas exponiéndonos claramente que la historia seguirá los puntos del camino del héroe de Campbell, peregrinaje que subyace en tantos y tantos relatos, pero que no por ello es necesario desnudar y mostrar su andamiaje. Es como si el mago nos desvelase su truco antes de realizarlo. Y es una lástima porque la historia podría haber sido muy buena, pero el hacernos el esquema de lo que vendrá (aunque decida en un momento dado romperlo) y el engañar y desorientar al lector durante tanto tiempo me impidieron disfrutar de gran parte de la novela. Podría llegar a entenderlo si hubiese sido una serie de televisión que pretende alargarse durante varios episodios para completar el número estándar de capítulos por serie, pero no en un libro. Luego la aparición de elementos sobrenaturales cual “deus ex machina” para solucionar situaciones complicadas, me parece engañar al lector actual que quiere cierta coherencia en este tipo de relatos. Y luego cuando ya parece que vamos a tener un final dramático, vuelve a introducir elementos sobrenaturales para conseguir un final feliz bastante forzado donde todos comen perdices.

Eso sí, como guía turística para conocer Vitoria es una verdadera joyita, sobre todo gastronómica y de tapeo.

Tal vez haya sido muy dura en mi crítica, pero lamento ver que una buena historia pierde parte de su interés por alargarse en exceso y, además, como empecé diciendo, no me gusta que me engañen en este tipo de novelas.

sábado, 25 de febrero de 2017

Reseña de "11,4 sueños luz" de Nicholas Avedon


Quiero decirle una cosa al autor. Sí, a ti, Nicholas Avedon. Me has tenido engañada durante gran parte de tu libro. Creía que me estabas contando una especie de novela negra con ambientación futurista. Vamos, al estilo Blade Runner. Y mira tú que ha terminado siendo otra cosa que no voy a desvelar por no caer en el spoiler. Y ¿sabes una cosa? Me has enganchado totalmente. Y no solo a este primer libro sino para los sucesivos. Cuando me comentaron que era una primera parte, cuando ya llevaba un tercio de la novela, me sentí un poco reticente, pero ya me había enganchado de tal manera a ese personaje que seguí leyendo para saber en qué terminaba esa supuesta “novela negra”. Luego me ganaste con ese personaje tan tierno y ajeno a esta época como es Carlos y esa “elfina” con tanta fuerza interior como es Andelain. Te confieso que tanto Ariel como Andelain han sido mis personajes preferidos y quiero saber más sobre ellos, sobre todo de Andelain y ese mundo de posibilidades que has abierto con ella.

Como he dicho, en muchos momentos me ha recordado a la película Blade Runner; creo que por ese ambiente oscuro y sucio que tan bien has sabido mostrar. Sí, tal vez ha sido mi mente la que se ha dejado influir y ha derivado hacia ese mundo. Por lo que, cuando ya estaba a punto de terminar la historia, ha sido doblemente agradable la sensación de luz y esperanza que me has infundido y me ha recordado a cierto proyecto que circula por las redes.

En resumen, que reconozco que he disfrutado y sufrido con tu protagonista (sobre todo en esos últimos instantes antes en los que parecía que todo se iba al traste). Y ese final abierto y a la vez tan redondo que ha cerrado esa etapa. Me está siendo difícil hablar sobre tu novela sin hacer ningún spoiler, así que solo me resta decir que espero nuevas noticias del proyecto Veluss, y espero que sea muy pronto.

jueves, 23 de febrero de 2017

Reseña de Veinte mil leguas de viaje submarino




Tengo varias tareas pendientes en lo que respecta a los libros, y una de ellas es leer los originales de Julio Verne. Digo originales porque Verne ha llegado a mí a través de películas, cómics y libros adaptados a jóvenes. Así que, cuando en un club de lectura en el que participo se propuso la lectura de “20.000 leguas de viaje submarino”, no me lo pensé.

Lo primero que me sorprendió fue el enciclopedismo del autor llevado al límite. Siempre me es grato aprender cosas nuevas en los relatos que leo, pero en este caso lo encontré excesivo. Par un estudiante de biología, sobre todo si su interés se basa en el mundo marino, leer este libro tiene que ser una maravilla. No así para los pobres legos que tenemos que sufrir interminables clasificaciones de especies, lo que me llevó a saltarme buena parte de sus explicaciones, aunque seguía disfrutando de su sapiencia. Disfrutaba de ella hasta que encontré un gazapo del autor que me llevó a consultar al resto del club para saber si se trataba de un error del traductor en la edición que manejaba. Fue una sorpresa que uno de los miembros del club me hiciese llegar un artículo en el que se hablaba, no solo de ese gazapo, sino de varios más.

Con todo lo anterior no quiero quitar mérito a Verne ni desanimar a los posibles lectores, al contrario. Puede ser un aliciente más en su lectura. Lo que no se puede negar es su visión de un posible futuro que, de haber vivido en nuestros días, hubiera sido contemplado por un sonriente Verne que nos señalaría muchos de los avances que ahora nos parecen tan corrientes. Es sorprendente la anticipación del autor en muchas de sus soluciones a problemas concretos de aquella época. Pero este tema ha sido indicado por muchas personas antes que yo, no digo nada nuevo. Aunque no por ello dejé de sorprenderme mientras pasaba página tras página, maravillándome con la imaginación de este genio.
Me sorprendió también el gusto de Verne por retratar criados y sirvientes que llevan su dedicación a sus señores hasta el límite; asunto que encontramos no solo en este relato sino en otros. Aunque el tema principal y el personaje que lleva toda la obra, sin duda, es el capitán Nemo, hacia el que terminamos teniendo sentimientos encontrados como el propio profesor. Nemo, un hombre adelantado a su tiempo y que se aleja del mundo, como otros protagonistas de libros de aquella época (me viene ahora a la mente Gulliver y su estancia en el mundo habitado por caballos). En el caso de Nemo no terminamos de conocer el porqué, aunque intuimos que es un personaje muy complejo, como lo demuestran sus acciones contradictorias.

En resumen, es un libro para disfrutar y maravillarnos con la gran visión de futuro de Verne y su habilidad para mostrar un personaje tan profundo y contradictorio como el capitán Nemo. Las largas clasificaciones de animales marinos no impiden que disfrutemos con las aventuras de sus protagonistas.