Galería de personajes

jueves, 1 de junio de 2017

Reseña de "El simple arte de matar" de Raymond Chandler



Cuando empecé a leer “El simple arte de matar” de Raymond Chandler pensaba que iba a ser una especie de manual sobre la escritura del autor y, en principio, lo era porque comienza con un ensayo sobre las novelas de detectives. Pero es una introducción a la colección de relatos cortos que engloba este libro. Podría parecer que el autor nos ha engañado y que no quiere contarnos sobre su labor de creación de este tipo de novelas. Sin embargo, cuando se termina la última página vemos que ha sido mejor que el autor nos mostrase esa técnica en lugar de explicárnosla. Si lo hubiera hecho, tal vez hubiera sido, como lo es, un breve ensayo porque realmente parece muy sencillo escribir una novela de detectives. Sigues a un personaje y vas viendo paso a paso todo lo que ocurre, como si en lugar de leerlo lo estuvieses viendo, como si fuera una película que pasa ante tus ojos. No hay sorpresas inmediatas. Vemos como los personajes preparan sus armas y las utilizan, y el resultado es previsible. Con esto no estoy diciendo que no haya tensión; al contrario. Sabes las posibilidades y las esperas, aunque no sabes cómo serán. Lo único que tienes claro es que serán coherentes, no se sacará nada de la manga. Te dejará pistas suficientes para que tú veas las posibilidades.

Según lo anteriormente dicho, se podría pensar que el estilo de Chandler sería pobre, pero es todo lo contario. Hay imágenes y comparaciones tan ricas como los ojos del color del humo; expresiones que nos hacen esbozar una sonrisa por su lógica y su evocación visual. No tiene que contarnos nada más para imaginarnos la situación. Y los diálogos. Esos diálogos maravillosos que no puedes evitar leer dos y tres veces. Además de los diálogos, lo que más me ha llamado la atención es ese detallismo en las descripciones. Sería fácil reconstruir cada escenario siguiendo las descripciones detalladas y muy expresivas que llegan incluso a hacernos oler el ambiente de una habitación o el perfume de una mujer. Descripciones que te incitan a tomar un mapa y seguir el itinerario de los personajes calle por calle.

Al ser un conjunto de relatos cortos, podríamos pensar que no tienen nada en común y así nos sorprendemos con la aparición de personajes de los que habíamos leído en relatos anteriores, con lo que podríamos considerar la obra como un relato extenso en el cual el hilo conductor no es los personajes o las historias, sino el ambiente e incluso podríamos afinar todavía más diciendo que la protagonista es la ciudad con sus aspectos oscuros y peligrosos, en la que los personajes se mueven y entrecruzan, viven y mueren. Y, sobre todo, interactúan.

Un libro para aquellos que alguna vez disfrutamos viendo a Bogart y Bacal mirándose a los ojos y diciendo esas frases que se nos han quedado grabadas: “No tienes que decir nada ni hacer nada. Sólo silba. ¿Sabes silbar, no? Juntas los labios y soplas”.

domingo, 28 de mayo de 2017

Reseña de "El Señor de la Luz" de Roger Zelazny



Puede que se trate de un gran libro, no lo dudo. Es interesante esa mezcla de ciencia ficción y religión budista, pero no ha conseguido engancharme. Su doctrina demasiado densa, con diálogos excesivamente largos que no te dejan respirar. Personajes con los que no he podido empatizar. Ha habido momentos en los que parecía que sí, que iba a conseguir engancharme a la historia, pero han sido meras ilusiones. El primer capítulo me ha parecido muy espeso y excesivamente descriptivo, pero he conseguido superarlo por esa curiosidad de ver cómo esa religión budista podría convertirse en una novela de ciencia ficción, y he seguido intentándolo hasta el final de la novela. Pero no, he terminado la última frase con un suspiro de alivio. Cuando una novela estás deseando que acabe para pasar a un libro más interesante no es buena señal.

He sentido que surgían ideas esbozadas que podían llevar a una gran historia, pero se han quedado en meros esbozos y en locas ideas para relatos propios.

No dudo de que haya gente que en estos momentos esté pensando que no sé de lo que hablo, pero para eso están los gustos. Y por el sufrimiento que he padecido hasta terminar el libro no puedo recomendároslo. Ahora la elección está en vuestras manos.

jueves, 25 de mayo de 2017

Reseña de "Vampiro Zero" de David Wellington



Esta es la tercera entrega de la cruzada de Laura Caxton contra los vampiros. Las dos primeras me parecieron de lo mejorcito que había leído sobre vampiros. Entendámonos, lo que hasta la saga de Crepúsculo todos habíamos creído vampiros, es decir, malos que consideraban a los humanos mero ganado. Las dos entregas anteriores habían mostrado el aprendizaje de la agente de tráfico Laura Caxton en su lucha contra los vampiros bajo la tutela de su “mentor” Jameson Arkeley. Tenía mucha acción y se mantenía la tensión. Teníamos a dos personas de carne y hueso con sus problemas personales y sus contradicciones jugándose la vida por acabar con la plaga de chupasangres. Si no habéis leído estos dos libros y los queréis leer, no sigáis leyendo esta reseña. Si los habéis leído o no pensáis hacerlo, seguiré con lo que me ha parecido esta tercera entrega.

Como decía, el buen sabor de boca que me dejaron estos primeros libros hizo que comenzase el tercero por saber qué había sido de Arkeley. Se prometía como una lucha épica entre el maestro y la alumna. De ahí mi desilusión pasadas varias páginas. Arkeley tendría que haber dejado que Laura fuera pasto de los vampiros y buscarse una alumna aventajada. Por tres veces a lo largo del libro ella misma nos dice que su mentor le había enseñado que era estúpido quedarse encerrada en un lugar con una sola salida cuando luchas con vampiros, y por tres veces la protagonista se mete solita en esa situación. La “experta” en vampiros, Laura Caxton, alumna del reconocido “cazador de vampiros” Arkeley, no muere de casualidad por no seguir las normas básicas que cualquiera de sus lectores, incluso los neófitos en lecturas de asesinos sabemos: no te refugies en un sitio donde la única salida está protegida por el malo. A no ser que seas James Bond o un superhéroe, claro. Y luego su burdo intento de ser la dura de la película. Afortunadamente para ella, Arkeley perdió sus buenas cualidades al convertirse en vampiro. Es curioso que parezca más humano que la propia Laura. A modo de broma comenté mientras leía que ya podía suicidarse el vampiro porque ella no lo iba a matar. Bueno, casi acierto. Y eso de asustarse de no encontrar la salida en la escena final, siendo que ha seguido el camino perseguida por un vampiro enloquecido sin dudar un solo momento y que, ahora que está más calmada, se crea incapaz de volver, no tiene precio.

En resumen, los personajes han perdido ese toque que me atraía en los libros anteriores. Como he dicho, el vampiro Arkeley parece tener más humanidad que la propia humana. La historia no tiene la emoción de sus predecesoras. Parece más de relleno. Y los despistes u olvidos de la experta no pueden justificarse. Situaciones que para el lector un poco reflexivo saltan a la vista, para ella son un trauma y casi recurre a la magia para explicarlos. Atentos al momento en el que le dispara al corazón al antiguo policía y no lo mata, y luego se pregunta el porqué. Pensad un poco en lo que acabo de explicar y seguro que lo descubrís antes que la “experta”.

Es una lástima que se corte así la buena dirección en la que caminaba esta saga que continúa con dos libros más que ya no tengo tantas ganas de leer después de esta desilusión.

lunes, 15 de mayo de 2017

Reseña de "El despertar del leviatán" de James S. A. Corey

Tal vez os suene o tal vez no, pero si digo que es el libro en el que se basa la primera temporada (y me imagino que de la segunda) de la serie "The Expanse" quizá os suene más. Este es el primero de nueve libros (sí, han salido nueve hasta ahora en inglés). Pero no os asustéis, si el resto es como este primero no importa el número que sean. A no ser que seáis como yo y los prefiráis leer en español y tengamos que esperar a que los traduzcan. Por ahora solo lo está este primero.

Pero, ¿quién es este James S. A. Corey? Pues... nadie, no existe. Es el seudónimo de los escritores y guionistas Daniel Abraham y Ty Franck. El nombre y el apellido lo toman de sus segundos nombres, y S. A. lo toman de las iniciales de la hija de Abraham.

Vamos al libro que es lo que nos interesa en esta sección.

Sé que a algunos amantes del género de la ciencia ficción no les ha gustado esta novela, pero a mí me ha encantado. Tal vez porque es más thriller que una novela de ciencia ficción. Además porque se nota que sus autores son guionistas de cine. La acción está narrada paso a paso y hay mucha. Juegan muy bien con el suspense, a veces casi demasiado para ser una novela. Al final de la misma, nos mantiene expectantes, tal vez, durante un tiempo excesivo, más propio de una película de acción. Para terminar con una escena que nos abre un abanico de posibilidades y que he encontrado muy poética. La temática no tiene mucho de original, pero la forma en que ha sido tratada me ha atraído hasta tal punto que he devorado cada escena. Tal vez para los puristas no aporte nada a los temas tratados en otras tantas historias, pero a mí me ha tenido atenta y no ha decaído mi interés en ningún momento. Quizá sí que lo haya hecho, la verdad, pero la sensación que me ha dejado es la de querer continuar con la saga y que, a pesar de su extensión, no la he encontrado pesada. Eso sí, he tenido la impresión de que algunos de los personajes podrían haber dado más juego. Personajes bastante creíbles, aunque tengan algunas incongruencias o sean excesivamente maniqueos, caso de Holden. Entre todos ellos me quedo con Miller, seguramente porque este tipo de personajes me atraen mucho. Tienen muchas facetas y ese trasfondo atormentado da mucho juego.

En general, me ha parecido muy creíble e interesante, aunque, como he dicho, su temática no sea muy original, pero consigue hacernos pensar en muchas posibilidades, pasadas y futuras. Tal vez no sea el libro preferido para los amantes de la ciencia ficción pura, pero seguro que a los que buscan la acción en las novelas no les va a defraudar.

domingo, 30 de abril de 2017

Reseña de "El destino se llama Clotilde" de Giovannino Guareschi



Una comedia absurda, pero absurda al modo de nuestro absurdo español que enlaza con el esperpento de Valle-Inclán, sin llegar a ese nivel de maestría. Una obra para pasar el rato con las peripecias  de Clotilde Troll (muy bien puesto ese apellido) y Filimario Dublé. Aunque hacia la mitad de la novela, el autor se incluya a sí mismo como personaje que nos cuenta su vida sin venir a cuento, pensamos. Toda esta parte me pareció sin sentido, aunque al final descubrimos que sí tiene que ver con el hilo principal. Pero la forma de narrarla con coletillas que se repiten al principio y final de cada episodio y personajes que aparecen como por arte de magia no me llegó a convencer. Afortunadamente, se vuelve a retomar la historia principal de Clotilde y Filimario con sus situaciones cómicas y sus personajes excéntricos que debemos aceptar sin analizar demasiado sus incongruencias y disfrutando de sus críticas veladas o manifiestas.

Poco más se puede decir de “El destino se llama Clotilde” del autor que sería más conocido por otro de sus personajes, Don Camilo.

Una novela a la que no debemos buscarle demasiado sentido, solo disfrutar de las situaciones absurdas que nos hacen esbozar una sonrisa y dejar pasar las peripecias en la vida del supuesto narrador y autor que, tal vez, hubiera sido mejor dejar a un lado y ceñirse al hilo principal para que hubiera resultado una novela sin altibajos.

Reseña de "Lejos del mundanal ruido" de Thomas Hardy





Me ha sorpredido la lectura de “Lejos del mundanal ruido” de Thomas Hardy. No conocía nada del autor y la única referencia que tenía era la de que esta obra se consideraba como la primera novela feminista. No diría tanto porque el personaje femenino, a pesar de ser independiente en un principio, acaba dejándose dominar por uno de los personajes masculinos. Batsheba es de los mejores personajes femeninos que conozco, a la altura de Escarlata O’Hara de “Lo que el viento se llevó”. Una mujer fuerte y a la vez con momentos de debilidad. Su personalidad es compleja y va creciendo conforme vamos leyendo. La forma de narrar me ha recordado a Jane Austen, pero el tono que emplea el autor lo hace más moderno, más actual. En algunos momentos no sabía identificar la época en la que estaba sucediendo la novela.

En un primer momento podría haberse tratado de cualquier novela de Austen, pero Hardy complica la acción hasta tal punto que piensas que nada va a terminar como debería. Tal vez haya momentos en que se pierda el interés, pero luego lo retoma con más fuerza hasta el final. Algunos personajes podrían considerarse prototipos de determinadas conductas, pero ninguno se ajusta de manera perfecta a esos tipos, todos tienen sus luces y sombras. Incluso los personajes secundarios adquieren importancia y podrían ser protagonistas de sus propias novelas. En su mayoría sirven para introducir el humor que tampoco falta en el este libro.

En resumen, se trata de un libro muy recomendable que se lee con interés y cuyos personajes son de lo mejor que tiene la obra. Complejos y completos, a los que llegas a odiar y a querer por su humanidad. Thomas Hardy entra en mi lista de autores de los que debo leer más obras suyas.