domingo, 21 de febrero de 2016

Trinqueta

Desapareció “el poder de tres”. Las hermanas abandonaron la lucha y ahora los demonios recorren las calles con libertad. Solo la casa permanece libre de ellos.

Una cara asoma por la ventana de la planta baja. Mira con tristeza el exterior. Nada puede entrar en la casa. Está a salvo. Pero nada puede salir de ella. Ni hoy ni nunca. Por toda la eternidad.