domingo, 23 de octubre de 2016

Reseña de "Psicokillers" de Juan Antonio Cebrián


Juan Antonio Cebrián consigue en "Psicokillers" que un tema que podría llenarse de escenas macabras y caer en lo morboso se lea con gusto e incluso, en ciertas ocasiones, con una media sonrisa debido a pinceladas de humor negro que el autor se permite.

En este libro ha recuperado historias contadas en su programa de radio, Pasajes del Terror, y, como tales, son breves; centrándose en los hechos alrededor de varios psicópatas de la historia. En muchos de ellos, nos muestra los orígenes de sus psicopatías, para continuar con los hechos por los que están recogidos en esta antología de psicópatas y su desenlace.

Al final del libro recoge, muy brevemente, la historia de otros que también estaban incluidos en su programa de radio.

El método utilizado para exponer todos los casos nos deja con muchas lagunas sobre el comportamiento de estos asesinos, pero es una buena muestra de hasta qué punto puede llegar la mente humana en su deseo por hacer mal al prójimo. No pretende profundizar en ello, solo trataría de hacer una labor de divulgación de la existencia de esos asesinos que, sabiendo en todo momento lo que estaban haciendo, se dejan llevar por sus más oscuros instintos.

viernes, 21 de octubre de 2016

Reseña de "La ciencia ficción a la luz de gas"



Después de convencerme a mí misma de que mi concepto de la ciencia ficción se apartaba bastante del que tenía el editor cuando hizo esta antología, he dejado de plantearme si los relatos son o no ciencia ficción y he disfrutado de ellos como joyas del terror decimonónico.

Como en cualquier antología, no todos están al mismo nivel, aunque dejando aparte algunos relatos más filosóficos, representarían muy bien los relatos góticos del siglo XIX. Muy recomendable si queremos tener una visión global de ellos. En este sentido, agradezco al editor haberme hecho descubrir a Hans Heinz Ewers como un estupendo autor.

Los relatos de la segunda mitad de la antología me han mantenido en tensión a pesar de que, como he dicho en uno de ellos, nuestro olfato actual para descubrir el desenlace parezca estar muy desarrollado. Sabemos cómo van a acabar porque lo hemos visto y leído en otros lugares, pero el arte que tienen los autores para mantenernos pegados al libro es de elogiar. Muchos autores, incluida yo misma, deberíamos aprender de ellos.

También se agradece que sean relatos breves y no se alarguen en exceso. Algunos, como el de Apollinaire, es tan breve que sorprende lo que se puede hacer con tan pocas palabras.

En resumen, si obviamos el título tan desafortunado (y a la vez tan bonito), se trata de una antología recomendada para todos los amantes del terror gótico, que no necesita las vísceras sangrantes para sobrecoger.

domingo, 16 de octubre de 2016

Reseña "A sangre fría" de Truman Capote



“A sangre fría” de Truman Capote podría considerarse más una investigación periodística sobre los asesinatos cometidos en Holcomb (Kansas) que una novela propiamente dicha. De ahí la calificación que hizo el propio autor de “non fiction novel”. Es un relato exhaustivo de la investigación del crimen y del posterior juicio a los culpables, pero sin olvidar mostrar con detalle los antecedentes familiares y personales de ambos asesinos. Podría considerarse, como hemos dicho, una investigación periodística que Capote intentó novelizar; de tal forma que, a veces, se vuelve lenta e incluso repetitiva hacia el final cuando leemos los mismos hechos contados casi del mismo modo.

En la primera parte nos presenta a los asesinados a través de sus acciones y de la relación con sus vecinos. Parece una familia perfecta, casi demasiado idealizada. Por lo que da apariencia de irreal. Tiene problemas, pero parece como si a ellos les uniesen todavía más. Sus vecinos los tienen como una familia modelo. Aunque Capote se permite una nota discordante con esta opinión a través de la encargada de Correos.

Después del asesinato se centra, casi con exclusividad, en los dos asesinos por los que parece sentir hasta simpatía. Los presenta con minuciosidad mediante sus acciones y pensamientos. A veces demasiado, lo que hace que la acción sea lenta e incluso se vea interrumpida con la introducción de hechos ajenos a la propia historia como los crímenes sucedidos anteriormente en Holcomb. Añade conversaciones, cartas y confesiones reales plasmadas literalmente como si de verdad fuera un relato periodístico. También momentos con la familia de los asesinos o con los habitantes del pueblo que parecen casi entrevistas.


Como análisis de la personalidad de los arrestados es muy completo, de tal forma que parece casi disculpar sus acciones por el bagaje familiar que cada uno tiene. Con todo esto parece adelantarse a la literatura que se hacía en su época. El problema de ser tan minucioso durante todo el relato es que, desde la condena hasta la ejecución, la acción se precipita y parece descompensar la novela. Su lectura es recomendable en cuanto a la caracterización de los dos asesinos. Pero no como novela propiamente dicha, sino como artículo periodístico de investigación.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Reseña de "Cuentos de amor" de Jun'ichirō Tanizaki



Al tratarse de una recopilación de cuentos encontramos relatos que sobresalen por encima del resto. Los “Cuentos de amor” de Jun'ichirō Tanizaki recogen once piezas cuyo hilo es el amor. Pero este amor no es el típico que podríamos esperar. Se tratan temas de fetichismo, triángulos amorosos (hasta cuadrados amorosos), amor hacia los animales, celos, masoquismo e incluso podríamos hablar de una necrofilia un poco sui generis. Aunque este tema no es el único que podemos encontrar en ellos. Hay diversas temáticas entrelazadas con este tema principal. Algunos de los cuentos parecen más una exposición de sensaciones que un relato en sí. A este respecto, sobre todo me han llamado la atención dos de ellos (“El secreto” y “La flor azul”) que más podrían ser calificados de descripción detallada del vestuario de una mujer japonesa que de un cuento. Otros nos sorprenden derivando hacia un relato de terror (“El caso del baño Yanagi”) o hacia una novela detectivesca (“El caso Crippen a la japonesa”).

Lo que me ha parecido más curioso, al no estar familiarizada con la literatura japonesa, es esa tendencia  de la misma sobre la que se nos advierte en el prólogo. Los cuentos japoneses no se cierran al final como lo hacen los occidentales. No tienen un fin e, incluso, en nuestra visión, estarían inconclusos, dejándonos un poco perplejos esperando un final al uso. Lo que en un principio podría sorprendernos o molestarnos, abre la posibilidad de seguir pensando en ellos e imaginarnos cómo podrían continuar, o, al menos, hacernos preguntas sobre ello.


Debo destacar también la labor de recopilación que consigue dejarnos un sabor agridulce a su finalización, cerrando con el relato que, a mi entender, es el mejor: “La gata, el amo y sus mujeres”. Un tema en apariencia sin importancia es expuesto desde diferentes perspectivas según el personaje principal en aquel momento. Y la sensación de soledad que nos deja al final está muy bien conseguida. Nos muestra a diferentes personas a través de lo que los demás piensan de ellos, pero se completan con la visión que ellos mismos tienen de sí mismos. Y así esa visión no es unívoca. Parecen actuar de un modo llevados por unos sentimientos que no son tales y que, en el fondo, solo ocultan la soledad en lo más profundo.

martes, 11 de octubre de 2016

Reseña de "Matadero cinco" de Kurt Vonnegut



“Matadero cinco” es una novela de Kurt Vonnegut. La narración está construida a base de retazos sin un orden. La excusa del autor es la posibilidad involuntaria que tiene el protagonista de viajar en el tiempo. No puede controlar estos viajes, lo que hace que él mismo se sienta confundido, como puede pasarle al lector. El protagonista (Billy Pilgrim) pasa por los sucesos de su vida como si no fueran con él, como si le estuvieran pasando a otra persona. No siente emoción o, al menos, es lo que parece. Como si fuera un mero espectador de su propia vida y de todo lo que sucede a su alrededor. Muy apropiado el apellido del mismo. Es un “peregrino” que viaja por el mundo, pero que no tiene un final determinado de dicha peregrinación. Y lo que sucede a su alrededor, entre otras cosas, es su vida como prisionero de guerra en manos de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial y el terrible bombardeo de Dresde. Pero ni el autor, que también se incluye en la narración como uno de los soldados que comparten el cautiverio con Billy, ni el propio protagonista nos muestran claramente lo que piensan de ello. Lo comentan, pero no juzgan. De ahí la frase tan repetida de “así era”, sin más,  y como si nada pudiera cambiar hiciéramos lo que hiciésemos. Tal vez siguiendo las lecciones de los tralfamadorianos, extraterrestres que abducen al protagonista, quienes le explican que la vida es momentos ya establecidos. Momentos que no podemos cambiar, aunque sepamos que van a suceder. Por eso Billy Pilgrim no trata de advertir de las muertes o los desastres que suceden a su alrededor. Pero esto no le causa desasosiego, sino que lo deja discurrir. Quizá porque comprende la teoría de los tralfamadorianos.

La lectura de esta obra me ha parecido bastante caótica y la actitud de dejadez del protagonista solo ha conseguido que yo misma me distanciase de lo que estaba leyendo. Se muestran escenas muy duras, pero todas están vistas desde una perspectiva alejada de la misma. Por alguna razón he recordado a Valle-Inclán y su teoría del esperpento. Para éste, el autor puede tomar tres perspectivas con respecto a sus personajes: de rodillas, con lo que nuestros personajes serán vistos como héroes; de pie, donde nos consideraremos iguales a nuestros personajes; y desde arriba, donde el titiritero ve a los personajes como muñecos, seres inferiores que le causan risa. Pero a Vonnegut no le causan risa, simplemente los ve pasar, en peregrinación, tal vez simplemente con una sonrisilla sardónica. Se ha hablado de que es una obra antibelicista, pero esta actitud parece salir de los que la leen, no del propio libro porque, como bien dice Billy Pilgrim: “así era”.

sábado, 1 de octubre de 2016

Reseña de The Precinct

Vamos a mover un poco esto. Iré poniendo alguna reseña de los libros y cómics que me vaya leyendo. Y comienzo con una temática que me encanta.



“The Precinct” es un cómic de temática steampunk de Frank J. Barbiere (http://www.atlasincognita.com) y Crizam Zamora. Y qué mejor marco que el steampunk para mostrar el choque entre la tradición y la tecnología. Este es el motor que recorre los cinco números que componen este hilo argumental. Al final del cual parece que nos está sugiriendo que habrá continuación.

La historia se abre y se cierra con el mismo personaje, un mendigo que se encuentra en las calles de Gran Ciudad. No se han ocupado de ponerle un nombre muy rebuscado, pero gracias a eso nos hacemos pronto idea de dónde se va a desarrollar la acción. Tal vez recordando a la Gran Manzana a la que tanto se asemeja esta Gran Ciudad.

Posteriormente nos presenta a uno de los personajes principales, el policía detective Mortimer Hill; al que vamos conociendo más en profundidad gracias tanto a sus acciones y diálogos como a través de varios flashback a lo largo de la historia. El personaje no nos sorprende demasiado. Un policía duro con barba de varios días, solitario y con un sentido del deber que le lleva más allá de toda razón y lógica. Frente a él, porque este cómic se caracteriza por el enfrentamiento entre contrarios, tendremos a la acólita de la Academia Alquímica, Josephine Winters, con la que deberá trabajar a pesar de que son completamente opuestos. La bella y la bestia, podríamos decir. No es algo original este enfrentamiento porque es un tema demasiado trillado tanto en literatura como en cine. No desvelo nada si digo que terminarán acercando sus posturas y colaborando para desentrañar el caso. Estos dos personajes encarnan las dos posturas de las que antes hablamos: la modernidad, con sus avances técnicos, y la metafísica, con su magia. Incluso en el propio aspecto de los dos protagonistas queda bien ejemplificado ambas posturas. Sobre todo en el caso del policía que posee un brazo mecánico, con lo que se introduce un nuevo tema steampunk: los protéticos, los mestizos que participan de su naturaleza humana y mecánica. Lo que les favorece en determinadas circunstancias. Estos protéticos van contra todo lo que defiende la Academia Alquímica. Ellos abogan por la naturaleza y sus dones. Por su parte ella, con su capa con capucha que nos recuerda a la indumentaria típica de un mago, encarna los poderes sobrenaturales.

La ambientación está cuidada con muchos elementos de la estética steampunk: el humo que sale de las chimeneas de los edificios, de los coches, de la maquinaria; los relojes; los dirigibles. Y también encontramos referencias a Verne (con Jules, el gato del detective Hill) y al monstruo de Frankenstein. Los dibujos son bastante buenos, pero la caracterización de dos personajes (Mortimer Hill y el Archiduque) es tan parecida que puede llegar a confundir en algún momento a lo largo de la narración.


La acción se va desarrollando rápidamente. A veces incluso demasiado, con algunos saltos que hacen pensar que nos hemos perdido algo o hemos dejado de leer alguna viñeta. Una muy clara es el paso del primer número al segundo que te obliga a mirar de nuevo el final por si te olvidaste de algo. Además, el lector termina teniendo más pistas que los propios protagonistas gracias a primeros planos, lo que hace que se pierda un poco la intriga. Pero, en general, es un cómic entretenido. Sobre todo, para los que nos gusta el steampunk.