martes, 17 de mayo de 2016

Obras en casa

—Hola, cariño. ¿Ya ha venido el escayolista? ¿Le has advertido que, o lo deja en condiciones de una vez, o tomaremos medidas?
—Sí, ya está. Voy a recoger los restos que ha dejado.
—Vale, nos vemos.

Ana colgó el teléfono y recogió la bolsa de basura del suelo. Tenía que recoger los restos del escayolista: aquí un pie, allá una mano…



Vuelvo a coger con ilusión el bolígrafo y, mientras aumentan las palabras del relato largo que estoy escribiendo, aprovecho para retomar los microrrelatos.

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