sábado, 21 de junio de 2014

Lluvia de estrellas

—Mamá, mamá, las estrellas se caen del cielo —gritó la pequeña excitada.
Su madre la miró con una sonrisa.
—Son estrellas fugaces, Silvia, ya hablamos de ellas.
—Pero hay muchas, mamá. Y están cayendo al suelo.
La mujer frunció el ceño, se secó las manos en su delantal y acompañó a su hija que daba pequeños saltitos con nerviosismo mientras salía delante de ella al jardín.
—Mira mamá —dijo la pequeña señalando al cielo.
Cuando miró hacia el cielo no pudo comprender lo que pasaba. Realmente parecía que las estrellas estaban abandonando el firmamento para caer en la Tierra. Entrecerró los ojos mientras seguía una de ellas con la vista y luego abrió los ojos desmesuradamente.
—Silvia, entra en casa.
—¿Qué pasa, mamá? —preguntó la niña con temor.
—Entra en casa te digo —ordenó su madre mientras cogía la manita de su hija con firmeza—. Al sótano.
Mientras, fuera de la casa, seguían cayendo bolas de luz. Una de ellas aterrizó con gran estrépito en el jardín que acababan de abandonar y siguió brillando con un parpadeo como si esperase algo...


Foto: Myrna Alvarado

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