sábado, 1 de noviembre de 2014

Cualquier noche

Los lloros del niño rasgaron el silencio de la noche. No tardó en encenderse una luz en respuesta y su madre se acercó a la cuna.
—¿Qué ocurre, cariño?
El pequeño dejó de llorar y fijó sus ojos en ella.
—Vamos, no llores más.
Se inclinó para cogerlo, pero se detuvo unos segundos y giró su cabeza para mirar tras ella. Creía haber notado a alguien allí, pero sólo encontró oscuridad. Volvió a agacharse y miró al pequeño que seguía silencioso, pero inquieto.
—No hay nada que temer, mamá está aquí.
Un escalofrío le recorrió la espalda y vio al niño mirar más allá de ella con los ojos fijos. Un susurro como una larga inspiración y un aliento frío le acarició la nuca. La luz se apagó y un bulto cayó al suelo con estrépito. El niño volvió a llorar, pero ya nadie fue a consolarle.

Este micro lo presenté a un concurso, pero sólo consiguió quedarse entre los 10 mejores de 150. Seguiremos intentándolo.

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