lunes, 29 de septiembre de 2014

La cosecha

La silenciosa noche trajo a los extraños. Se movían por la selva sin ruido. Nadie en el confiado poblado llegó a verles. Se deslizaron al interior de las cabañas de dos en dos y comenzaron a hacer desaparecer los cuerpos de sus moradores dejando sólo un aura brillante que introducían en unas cajitas transparentes. Mientras llevaban a cabo su misión algunos articulaban extraños chasquidos con los que parecían comunicarse. El más alto del grupo lanzó un estridente cloqueo y todos se reunieron en el centro del poblado portando su brillante carga. Después desaparecieron dejando tras de sí un pueblo vacío.


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