domingo, 26 de julio de 2015

Locura juvenil

Los hombres solo vieron una luz brillante que se precipitaba al río mientras el día declinaba. Al acercarse, descubrieron cuatro caballos blancos que pugnaban por salir a tierra y, a lo lejos, un resplandor como si el sol ardiese sobre las aguas. Al mismo tiempo, Helios miraba con tristeza el cauce del Erídano donde su hijo Faetón había perdido la vida.



Por alguna extraña razón me acordé del carro de Helios al ver la imagen.

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