sábado, 26 de abril de 2014

Cronos

Los señores del tiempo no podían permitir que nadie atesorase horas, minutos, segundos. A eso sólo tenían derecho ellos y cuando aquel músico descubrió la forma de poseerlo se convirtió en uno de ellos y eso era intolerable. Preferían destruir el mundo y volver a crear uno nuevo antes que compartir su poder. Así que enviaron a uno de sus sirvientes a destruir el Reloj Supremo, el que desgranaba los momentos. Y con el último chasquido de su mecanismo se detuvo el mundo.


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