miércoles, 23 de abril de 2014

El tren

La tormenta comenzaba a despejarse por el sur. El tren traía el cielo abierto y con él la esperanza de algo diferente. Ni bueno ni malo, solo diferente.

Las maletas que la acompañaban guardaban los únicos recuerdos que le importaban de verdad. Ni buenos ni malos. Sólo recuerdos.

Tal vez debería dejar también allí esos recuerdos. Que esa lluvia que se obstinaba en empañar sus ojos borrase su vida pasada. Ni buena ni mala, sólo su vida anterior.

El tren se acercaba y ella se levantó de la maleta donde había estado aguardando a su esperanza. Lo miró tratando de descubrir su futuro en él, pero era sólo un tren que venía de la tormenta. Se detuvo junto a ella y abrió sus puertas invitándola. Ella se apartó un mechón rebelde de su cara y subió dejando atrás sus años vividos. Ni buenos ni malos, sólo los años con él.

Foto de Sergio García

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