miércoles, 23 de abril de 2014

El fotógrafo y la ardilla

Una bellota, otra bellota... una nube.
Una bellota, otra bellota... un ruido.
Un clic, dos clic. Unos pasos.
Miro hacia abajo. Un humano. Algo en sus manos. ¿Un palo de fuego?
Otro clic. No, no sale fuego. Es más pequeño. Se lo lleva a los ojos.
Otro clic. Me ha visto. Me detengo.
Otro clic. No estoy muerta.
Una pata, otra pata... voy bajando.
Otro clic y sigo viva.
Una pata, otra pata...
Una pata, otra pata... ya he bajado.
Me apunta. Me detengo. Lo miro.
Otro clic. Algo se mueve en el tubo.
Una pata, otra pata...
Una pata y alargo la otra.
Un círculo se abre.
El círculo se cierra.
Otro clic. Me asusto. Lo miro.
¿Tienes una bellota?



Este fue uno de mis primeros microrrelatos. A un amigo le pareció graciosa la foto y nos retó a que escribiésemos un microrrelato. Pretendía imitar la rapidez y los movimientos nerviosos de la ardilla, de ahí que se trate de frases cortas, como si fueran flashes en la mente de la ardilla.
Le tengo mucho cariño a este micro y quiero que sea el primero a compartir con vosotros.

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